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TW Consulting

DIRIGIR EQUIPOS CON EFICACIA

Partiendo de la premisa que cualquier mando, para estar alineado con la responsabilidad que
ha adquirido cuando se le promocionó o incorporó a la empresa, es CUMPLIR Y HACER
CUMPLIR los objetivos, nace cualquier programa de reflexión o formación directiva; siendo
conscientes que para ello ha de desplegar una serie de tareas y funciones, y no otras.
El mando ha de actuar sobre actitudes (predisposiciones), comportamientos y compromisos,
de manera consistente en el tiempo. Esa es la mejor forma de premiar, reconocer, felicitar y
corregir, aportando un feedback inmediato que permita alinear los comportamientos con los
valores y prioridades de la organización empresarial. Cuando nos centramos exclusivamente
en hacerlo 1 vez al año, o cuando lo marca el “guion”, ese mando pierde la oportunidad de
convertirse en un auténtico líder y modelo a seguir en el seno de su propio equipo.
Ya desde la fase evolutiva de los equipos (formativa/normativa/intercambio/desempeño), el
mando ha de estar orientado al cumplimiento de la función como equipo, gestionando
problemas y logrando un intercambio auténtico de opiniones; para ello el feedback es una
herramienta imprescindible.
Un auténtico líder sabe evaluar a su equipo, de forma general e individual, motiva e impulsa,
apoya, responsabiliza, gestiona muy bien los recursos y logra sacar lo mejor de cada uno de sus
colaboradores. Lógicamente todo mando no sabe desempeñar con éxito ese papel, y es
conveniente que las empresas inviertan tiempo y dinero, con programas formativos a la
medida, para conseguir cambiar hábitos no saludables en la dirección, cohesión y gestión de
equipos, entre otras cosas: por el efecto multiplicador o de merma que influye sobre el
propio rendimiento del equipo la propia acción que ejerce por él quien supuestamente lo
lidera.
Un reto que se presenta es el tipo de evaluación que debemos hacer, y como siempre la propia
lógica y sentido común nos indica que muy pocas cosas: RESULTADOS/HABILIDADES
CONCRETAS/ACTITUD/MOTIVACIÓN/COMPROMISO/COMPORTAMIENTO. Con eso podemos
ayudar en la mejora y el perfeccionamiento de los equipos, pero el mando ha de saber
mantener una entrevista de evaluación, que tiene como único objetivo ayudar al desarrollo y
mejora de la persona, y no someterlo a un clima tenso y enjuiciador. Cuando se hace bien, es
otra herramienta del liderazgo efectivo.
El mando que lidera sabe muy bien gestionar el cambio, y es consciente que le ha de llevar a
establecer procesos de mejora, siendo él un activo imprescindible de la proactividad y el
propio proceso de “venta y sensibilización” de ese cambio. Saber si lo está haciendo con
eficacia es muy fácil, ya que el rendimiento ha de ser mejor, y esa mejora de resultados
determina que el equipo es más competitivo.
Saber que el líder tiene en cuenta su propia percepción personal, la de los colaboradores y el
contexto donde se desarrollan las transacciones y relaciones, es de vital importancia. La
cultura y forma de hacer las cosas de la propia empresa, es un elemento diferenciador a
tener presente por cualquier líder que quiera dirigir equipos con eficacia, y dar el salto al
liderazgo resonante.

Javier Rodríguez
TW CONSULTING

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