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TW Consulting

DIRIGIR EQUIPOS CON EFICACIA. PARTE 2.

 

Una de las cuestiones fundamentales es que el mando ha de respetar normas y reglas, y
lograr que se cumplan los canales establecidos de comunicación, intentando controlar y
corregir todos y cada uno de los puenteos innecesarios.
Mantener las condiciones necesarias del compromiso del grupo no implica entrar en terrenos
“pantanosos” de excesiva familiaridad, e incluso compadreo rayando incluso a veces la propia
falta de respeto.
Abordar el estilo adecuado de dirección, para cada tarea y situación de una persona, es una
clara orientación eficaz a los equipos, ya que todo el mundo ha de ser dirigido como se
merece, y nunca con “café con leche por igual”. Cada colaborador es un mundo, y cada uno se
ha de dirigir de una forma muy concreta. Este posiblemente sea uno de los errores más
frecuentes que cometen los mandos menos eficaces, provocando con ello: resentimientos,
falta de crecimiento profesional, desmotivación o incluso fracaso.
Ser eficaz y eficiente en la dirección de equipos tiene una herramienta básica que es la
delegación con empowerment y capacidad de tomar decisiones reales por el colaborador; eso
implica una gran preparación por parte del mando que ha de saber qué, cómo y cuándo
delegar, y si lo hace bien el desarrollo de la persona del equipo es incuestionable. Lógicamente
la propia falta de confianza en sí mismo del propio mando, la creencia de que puede perder
visibilidad y protagonismo, y la falta de formación en management, le lleva a no querer delegar
o hacerlo de manera poco eficaz. Otro de los claros errores que se cometen.
Es muy trascendental que el mando permita el reconocimiento del buen rendimiento de
aquellos miembros de su equipo que destaquen y se lo merezcan, administrando el tiempo y el
esfuerzo necesario para ello. El exceso de protagonismo de algunos mandos conlleva
inestabilidad, desconfianza y un ego inseguro que multiplica de forma negativa todo el clima
laboral en el propio equipo, e incluso de forma multiplicadora en otros departamentos y áreas
de la empresa. Es algo inadmisible que ha de afrontarse de inmediato.
Claro está ser eficaz en la dirección de equipos exige una serie de principios y actuaciones,
como son: tener datos objetivos y fiables sobre el rendimiento, verificar de manera
consistente las desviaciones, ser un claro referente de cómo ordenar las tareas, ofrecer y estar
dispuesto a ayudar y colaborar con el propio equipo, y obtener un alto compromiso de cada
colaborador y miembro del equipo. Si hacemos esto de manera constante, el mando será un
ejemplo de eficacia e irradiará ese liderazgo resonante del que tanto necesitan las
organizaciones.
Una de las facetas a destacar es la consistencia del servicio que prestamos, el mando hacia el
equipo, el equipo hacia los demás, compañeros y clientes. La consistencia es la clave de la
generación de confianza o desconfianza, cuando no existe; ya que no sirve de nada esos
“acelerones” que muchos mandos tienen, pero por un corto espacio de tiempo, ya que lo
importante es poder mantenerlo en el tiempo, y que el equipo vea, sepa y asimile, que es una
“forma real y constante de hacer las cosas”.

Javier Rodríguez.

Director TW CONSULTING.

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